Mi hobbie: La costura con maquina.
Un desestres para la vida cotidiana, entro en un mundo donde solo existimos la máquina, mis creaciones y yo.
Mi historia
¿Por qué me gusta la costura?
Desde que nací viví entre tela y maquinas de coser ya que mi mamá es costurera; cuando era bebé ella colocaba una cuna al lado de su máquina para cuidarme mientras trabajaba, aprendí este arte desde que tuve uso de razón. Recuerdo que a los 7-10 años le pedía dinero a mi mamá para comprar frituras y ella no me lo daba, me decía que me harían daño, entonces tomaba un pedazo de tela de su taller y hacía cualquier cosa como una bolsa, una blusa o alguna funda (obvio todo mal hecho).
Cuando lo terminaba iba con mis vecinas y les ofrecía mi creación para venderla, a ellas les daba tanta ternura lo que hacía que me lo compraban sin chistar, con eso compraba mis frituras, era muy feliz.
Con el tiempo me fue gustando más y más, les realizaba ropa a mis muñecas y pijamas para mí, fui obteniendo más práctica y sobre todo aprendiendo de la mejor costurera que existe, mi mamá.
Los beneficios que he obtenido
La costura me ha dado tantos beneficios en la vida, gracias a mi mamá y a su trabajo eh podido estudiar, eh tenido un plato de comida en la mesa todos los días, he ahorrado mucho dinero en ropa( lo mejor)lo único que tengo que hacer es ir a comprar la tela que más me guste y manos a la obra. Siempre hay alguien que necesita de la costura, ya sea un remiendo, un cambio de cierre, un parche o simplemente doblez en el pantalón. Mi mamá tiene al rededor de 10 máquinas de coser, todas tienen su función y gracias a eso he tenido una muy buena vida.
Mi mamá.
Un punto muy importante, de donde parte todo; mi mamá, ella al igual que yo aprendió a coser desde niña, mi abuela también es costurera, o bueno, lo era, ya que la edad y las enfermedades ya no la dejaron seguir, desde los 20 años mi mamá realizaba un recorrido hasta la ciudad de México para poder llegar a su trabajo que era realizar uniformes escolares, después de unos años así, consiguió un trabajo en Querétaro, ahora realizaba uniformes deportivos para equipos de futbol; años después de eso conoció a mi papá, se casaron y nos tuvieron a mis dos hermanos y a mí.
El arte de coser
Coser es mucho más que unir dos pedazos de tela con un hilo; es un acto de paciencia, intimidad y magia. Es el arte de materializar el tiempo, puntada a puntada.
Coser es, en esencia, un diálogo silencioso entre las manos y la imaginación. En un mundo que gira a mil por hora, donde todo es efímero y descartable, sentarse frente a una tela es un acto de rebeldía pacífica. Es obligar al tiempo a detenerse, a medirse no en minutos, sino en centímetros y puntadas.
Al coser, no solo se reparan prendas o se crean vestidos; se remiendan los días difíciles y se hilvanan las ilusiones.
Cada costura lleva consigo la energía de quien la crea. Es un arte generoso: hacemos ropa para abrigar a quienes amamos, remendamos la prenda favorita de alguien para alargar su historia, o diseñamos algo desde cero para gritarle al mundo quiénes somos sin decir una sola palabra. Una costura bien hecha es un secreto escondido en el revés de la tela, un pacto de resistencia que promete mantener las cosas unidas cuando todo lo demás parece desmoronarse.
"El 70% de mi vida he vivido a base de la costura."
Guadalupe Moreno
"Quien cose sabe que los errores no son el final, sino una oportunidad para descoser, aprender y volver a empezar con más fuerza."
Ana Cecilia Moreno
¿Listo para coser?
Coser es, al fin y al cabo, el arte de unir lo que estaba separado. Y en ese proceso, casi sin darnos cuenta, nos vamos componiendo también nosotros mismos.

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